Informe de invierno Euroconstruct

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La situación y las previsiones del sector de la construcción en Europa y España muestran que definitivamente la crisis está zanjada

El pasado 22 de enero se presentó por ITEC en Madrid este informe de invierno Euroconstruct  que es un grupo independiente de análisis formado por 19 institutos europeos que anualmente celebra dos conferencias, una en verano y otra en invierno, con la finalidad de presentar sus informes sobre la situación actual y futura de los mercados de la construcción, incluyendo la edificación residencial y no residencial y la ingeniería civil, tanto en lo referente a la obra de nueva planta como a la de rehabilitación. El ITeC elabora el informe de España para el grupo Euroconstruct.

Francisco Diéguez, Director General del ITeC indicó que “en general no hay grandes sorpresas e incluso se han superado las expectativas, mejorando en un 3,5% para Europa y un 4,1 para España. No teníamos cifras parecidas desde el año 2006 lo que demuestra que la crisis es un tema zanjado y que estamos en un nuevo período, con un crecimiento alto que se irá moderando”, indicó Diéguez, quien también hizo referencia a cómo está afectando la situación de Cataluña al sector de la construcción: “no se está notando tanto el problema a nivel producción, sino a nivel de inversión, lo que afectará especialmente a la edificación no residencial”.

Situación en Europa: gran momento con niveles históricos

Josep R. Fontana, Jefe del Departamento de Mercados del ITeC, fue el encargado de presentar los datos. En primer lugar indicó que a pesar de los magníficos datos, de la última reunión de Múnich se volvió con la sensación de “poco entusiasmo” porque los números tienden a ser peores a medio plazo y porque las cifras tan altas es algo motivado sólo por el sector de la vivienda, lo que genera algunas dudas y hay preguntas si se estará cerca de una “burbuja” para este subsector.

informe-euroconstruct2La producción del sector europeo en 2017 ha crecido un 3,5%, un resultado a todas luces excepcional que se ha producido gracias a una economía más robusta de lo previsto y que ha contribuido a mejorar los ingresos familiares, los resultados empresariales y las finanzas públicas. Este entorno favorable, amplificado por el factor crédito, ha hecho aflorar más demanda de construcción, tanto por la parte privada (apetito inversor, flujos migratorios internos y externos) como por la parte pública (puesta al día tras años en clave de austeridad)

En caso de que continuase esta dinámica, el sector podría acabar recalentándose; sin embargo, la previsión contempla el desenlace más lógico: menores crecimientos en 2018 (2,6%) y 2019 (2,1%). La mayoría de países coinciden en que atravesamos una ventana de oportunidad que tiene posibilidades de durar algo más, pero en el momento que las condiciones dejen de ser óptimas, el sector construcción se replegará ordenadamente hacia posiciones de poco riesgo. La primera proyección para 2020 anticipa cómo la iniciativa pública podría compensar algo el enfriamiento de la promoción privada, con lo que se evitaría el retroceso de la producción (1,1%).

En el desglose por países, en 2017 asistimos a un fenómeno poco frecuente: la totalidad de los 19 países de la red Euroconstruct han registrado crecimiento. Tan solo 5 países escaparán de la desaceleración prevista del 2018 en adelante, entre los cuales se encuentra Italia, un mercado cuya recuperación tras la crisis lleva un ritmo más lento. Se confirma de nuevo que Alemania se encamina hacia el estancamiento, aunque no hay que perder de vista que su crecimiento se detiene tras haber alcanzado unos niveles de producción más que respetables.

informe-euroconstruct-EUDurante la pasada década, la edificación residencial fue la protagonista tanto del boom europeo de la construcción como de su posterior declive, y ahora vuelve a ser la principal responsable de este nuevo momento de euforia del sector. Tras haber experimentado un fuerte avance (8,9%) en 2017, aún parece que le queda margen de crecimiento a medio plazo. En 2018 volverá a ser el subsector más expansivo (4,4%) pero de ahí en adelante perderá impulso en 2019 (2,4%) y 2020 (0,8%) puesto que se espera que la demanda se debilite, sea por la nueva oferta que está llegando al mercado tras estos últimos años construyendo vivienda a buen ritmo, sea por la subida de los precios y las perspectivas de una financiación más costosa. El cambio de fase llegará primero a los países nórdicos, una región en donde la construcción residencial ha sido intensa en los últimos años y empezará a contraerse ya en 2018. Merece un comentario aparte el caso de Irlanda, que parece haber iniciado un segundo boom gracias al cual conseguirá seguir creciendo a buen ritmo, ajena al enfriamiento que se prevé a escala europea.

La previsión para la edificación no residencial sigue una secuencia temporal idéntica a la de la vivienda: en 2017 se espera el pico de crecimiento (3,6%) y a partir de ahí se desacelera en 2018 (2,1%) y 2019 (1,0%) hasta llegar al estancamiento en 2020 (0,3%). Merece observarse cómo, en comparación con los promotores de vivienda, los promotores de edificación no residencial están reaccionando con mayor cautela ante la mejora macroeconómica. El nicho de mercado que se está mostrando más reticente son las oficinas, lastrado por el mal momento del Reino Unido. En el otro extremo, las mejores previsiones se concentran en la construcción relacionada con la salud, prueba de que hay una demanda presente (y sobre todo, futura) que merece ser atendida tanto por el sector privado como por el público. En un momento en el que los grandes mercados como Alemania y Reino Unido han perdido tracción, las previsiones más positivas aparecen en mercados de mediano tamaño como Holanda o Polonia, y en alguno menor como Dinamarca.

La ingeniería civil parece que no esté participando del buen momento de la edificación puesto que para 2017 sólo tiene previsto crecer un 2,2%. Sin embargo, tanto en 2018 como en 2019 la previsión supera el 4% anual, de manera que podrá compensar parte de la anunciada desaceleración de la edificación.

Situación y previsiones en España: El sector construcción demostrará su resiliencia

La confección de la nueva previsión ha coincidido en el tiempo con el apogeo del conflicto con Cataluña, una situación insólita para la cual no hay puntos de referencia que permitan anticipar cuáles serán las consecuencias sobre la economía y la construcción. Tal vez sea posible encontrar afinidades con los casos del Brexit y de la elección de Trump, en donde los mercados vivieron unos primeros momentos de desconcierto, tras los cuales han acabado asimilando la nueva coyuntura de una manera no traumática. Siendo optimistas, en España podría repetirse una secuencia parecida de sobrereacción, ajuste y eventual vuelta a la calma.

El optimismo que se requiere para que se materialice este escenario lo proporciona la buena situación de la economía española, dentro de un contexto de mejora global. Todo indica que 2017 será el tercer año consecutivo en el que el PIB crecerá a ritmos superiores al 3%. Para el periodo 2018-2020 se esperan avances entorno al 2,3% anual. Pese a esa desaceleración, hay que contar con un sustrato empresarial (construcción incluida) más potente que unos años atrás, menos endeudado y nuevamente capaz de invertir. El eslabón débil continúa siendo el mercado de trabajo: aunque el PIB ya ha superado el nivel previo a la crisis, todavía no se ha podido recuperar ni el número de ocupados ni los salarios.

informe-euroconstruct-EspLa previsión para el sector construcción parte de la premisa de que fuera de Cataluña los agentes de este mercado no van a verse condicionados negativamente por la “calma tensa” que podría llegar tras las elecciones de diciembre. La media de crecimiento prevista para 2018-2020 es del 3,5%, lo cual puede parecer bastante sustancial, salvo que se introduzcan dos matices significativos: uno, que la construcción española (incluso después de permanecer en positivo desde 2015) continúa produciendo a niveles muy discretos; dos, que previamente a la irrupción de todas estas tensiones añadidas, existía potencial para crecer por encima de las cifras que proponemos.

La edificación residencial, sin estar en una situación óptima, ha encontrado de nuevo un cierto equilibrio: se ha adaptado a los nuevos actores del mercado y ha sabido encontrar aquellos nichos de demanda que justifican la puesta en marcha de nuevas promociones. Todo ello ha generado suficiente inercia como para que a escala nacional se puedan compensar los efectos de un enfriamiento de la demanda en Cataluña. Pese a todo, el crecimiento continuará, aunque cada vez con tasas más moderadas (del 14% del 2017 se tenderá al 5% en 2020) algo que es propio de los mercados que salen de una fase crítica y ganan madurez.

Las perspectivas de la edificación no residencial son más cuestionables, por varias razones. La primera es que su proceso de recuperación tras la crisis se ha iniciado más tarde y con menos intensidad que en el caso de la vivienda. Por otra parte, si los inversores inmobiliarios perciben motivos para cuestionar la condición de “safe haven” de Cataluña en general y de Barcelona en particular, la afectación será mayor. La producción en 2017 no debería tener problemas para crecer un 4%, un resultado discreto para un mercado con tan bajo volumen de producción. Para 2018 esperamos que predomine una actitud de “esperar y ver” que limitaría el crecimiento al 2,5%. En ausencia de sobresaltos, este paréntesis tentativo no tendría que durar más de un año, de manera que para 2019-2020 cabría esperar de nuevo tasas del 4% como mínimo.

La ingeniería civil atraviesa unos momentos de mínimo volumen de obra promovida a escala estatal, la cual sigue estando muy condicionada por los objetivos de déficit. La tabla de salvación del mercado está siendo la obra local que ya empieza a ejecutarse como anticipo de las elecciones municipales del 2019.

Clausura: las novedades del futuro CTE

Para cerrar el acto se contó con la participación de Luis Vega, Coordinador de la unidad de edificación sostenible de la Subdirección general de arquitectura y edificación del Ministerio de Fomento quien presentó las líneas  básicas de la modificación del Código Técnico de la Edificación, en particular a la DB-HE.

Antes de nada, Vega indicó el escenario de potente futuro que se plantea para el sector de la edificación, lo que requerirá actuaciones muy fuertes, por los próximos futuros objetivos de reducción de emisiones  y de mejora de la eficiencia energética y renovables para el cumplimiento de los compromisos climáticos.

Para la modificación del CTE ahora el Ministerio busca una mayor coordinación en materia energética (RITE, CTE); así mismo se ha superado la época de una única herramienta para elaborar el informe de Certificación Energética de los edificios. La propuesta, de esta forma, busca reducir los consumos y las emisiones de CO2.

El objetivo de esta modificación del CTE es dar cumplimiento a la obligación que marca la Directiva 2010/31/EU de revisar y actualizar los requisitos mínimos de eficiencia energética periódicamente (Mandato M/480), a intervalos no superiores a cinco años con el fin de adaptarlos a los avances técnicos del sector de la construcción. Según esta misma el 1 de enero de 2019 los edificios han de ser de energía casi cero, término que hasta ahora sólo se ha definido momentáneamente. La  actualización de los edificios de energía casi nula ya ha de ser real, para lo que es necesario adaptar la reglamentación al marco europeo (cuestión que se ha retrasado), avanzar en el carácter prestacional e incrementar el uso de las energías renovables.

Uno de los elementos del nuevo CTE será contar con indicadores de eficiencia energética fiables y que sólo precisen ajustes menores a futuro. Estos indicadores tendrán en cuenta las necesidades energéticas/ la demanda, el consumo de energía primaria no renovable o el ratio NZEB para al final reducir la energía final; de esta forma ninguna mejora “competirá” con el aislamiento térmico. Se va a fomentar el uso de renovables, como por ejemplo en el origen de la producción del Agua Caliente Sanitaria; la demanda se considerará un factor fijo y la aportación de renovables la máxima (con neutralidad en cuanto al tipo de fuente –solar, biomasa, geotermia,…-).

Vega señaló que la revisión del Documento Básico DBHE de Ahorro de Energía tendrá un parecido al actual en cuanto a las exigencias de calidad y de uso de energías renovables, pero la modificación pretende dar continuidad y ajustarnos a la normativa europea.

Para el cumplimiento “nearly” o “net” cero de los edificios, se ha ido más allá de la recomendación y afecta al hecho del autoconsumo, que en la actualidad es restrictivo. El resultado es que se saltaría una letra (algo entre A y B) de calificación energética para este tipo de edificios. Para rehabilitación, los valores serán más relajados.