El papel crucial de los edificios para conseguir los objetivos de COP 21

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El acuerdo de la COP21 de París persigue esfuerzos para limitar el calentamiento global a 1,5 ° C lo que hace desplazar las reglas del juego de las decisiones de política energética europea, según Oliver Rapf, director ejecutivo del Instituto Europeo del Rendimiento de los Edificios (Buildings Performance Institute Europe, BPIE).

Los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero tendrán que ser redefinidos con el fin de no cruzar este umbral y aplicar medidas que garanticen que las reducciones tienen que hacerse mucho más eficaz y ambiciosa. Las soluciones están disponibles, pero el tiempo es la esencia, tal y como concluyeron los principales investigadores del clima en un estudio reciente sobre la forma de afrontar el reto de 1,5 ° C. Éstos identificaron cómo las mejoras más rápidas en eficiencia energética como un factor facilitador importante. El sector de la edificación tiene una gran cantidad de soluciones para contribuir.

Los ministros de algunos de los países más grandes de la UE, como Francia, Alemania y el Reino Unido están llamando a una más ambiciosa política de la UE a la altura del Acuerdo de París. Las autoridades europeas tienen una solución a mano: el entorno construido es el nexo donde algunas de las palancas políticas más importantes se unen para limitar el calentamiento global. Los edificios de Europa no sólo podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante el aumento de sus niveles de eficiencia, sino que también podrían permitir una parte creciente de energías renovables en el sistema energético.

El futuro stock de edificios a nivel europeo podría actuar como un contrapeso para el suministro de energía renovable intermitente. Podría contribuir a equilibrar la red eléctrica mediante una gestión proactiva de la demanda y almacenamiento de energía intermitente. Y esto podría acelerar la electrificación del transporte mediante la integración de infraestructuras de recarga inteligente para coches eléctricos, ya sea en puntos de recarga públicos o privados.

Esto no sólo es una buena noticia para los propietarios de los edificios que les gusta ser independiente de un proveedor de energía, o para inversores que desean realizar múltiples flujos de retorno de la inversión. De hecho, también es una excelente oportunidad para las empresas de energía, ya que ayudará a resolver algunos de los problemas de gestión de las intermitentes fuentes de energía renovables.

Los edificios de Europa podrían aumentar la velocidad con la que las tres mayores contaminantes de C02 – el transporte, la energía y el propio sector de la construcción – están reduciendo su impacto sobre el clima.

2016 será el año para iniciar esta transformación. La revisión de la Directiva eficiencia energética de los edificios (EPBD) proporciona una oportunidad única en cada década de introducir un marco político que pasa por potenciar el papel cambiante de los edificios. Para alcanzar el desafío de 1,5 ° C la revisión debe ser integral, y no quedarse en la superficie. Con el 40% de la energía final consumida en el sector, la reciente Estrategia de Calefacción y Refrigeración subraya la importancia de los edificios altamente eficientes e inteligentes. Ahora debe ser objeto de seguimiento con un paquete de políticas ambiciosas e inteligentes. Hace ya un año, la estrategia de la Unión de Energía destacó el papel crucial de los edificios para aumentar la seguridad energética. Una EPBD  fortalecida podría ser una herramienta perfecta para lograr las metas climáticas y de seguridad energética al tiempo que aumenta la competitividad económica europea.

Los edificios son el lugar donde todas las soluciones se juntan. El diseño futuro de los mercados de la electricidad, una Directiva sobre energías renovables revisada (RED) y la Directiva sobre eficiencia energética (EED), junto con una directiva de edificios eficaces debe proporcionar una solución empaquetada que desencadena la renovación integral de los edificios europeos.

Nos encontramos en un punto de inflexión a nivel tecnológico en el que se transformarán los edificios pasando de ser un sumidero de energía a una fuente de energía, y se convertirá en centros de micro energía. Los empresarios innovadores, tales como el CEO de Tesla, Elon Musk han entendido el signo de los tiempos. Tesla, al entrar en el mercado para el almacenamiento de energía en el hogar a través de soluciones de baterías asequibles es una señal de que debe hacer despertar a los políticos europeos. La decisión de negocio de Musk destaca que este mercado se está moviendo desde la innovación hacia la etapa de crecimiento.

Tesla podría ser el ejemplo más conocido, pero no es de ninguna manera el único. El almacenamiento de baterías se está desarrollando rápidamente y las empresas y los innovadores de todo el mundo se encuentran en una fuerte competencia. Mientras que las baterías son una de las tecnologías para proporcionar funciones de almacenamiento y de equilibrio de la red, la cuestión candente es si las políticas de la UE van a la zaga de la tendencia y se deja a América del Norte, Japón o los empresarios chinos para ocupar este nuevo mercado, o si las próximas decisiones políticas darán a Europa el liderazgo en innovación e implementación sobre el tema. Y ¿la comunidad de negocios apoyará estas innovaciones de forma proactiva?

Nuestros edificios son la mayor inversión en infraestructura que tenemos. ¿Está Europa dispuesta a hacer que esta infraestructura mejore en el futuro mediante la transformación de los edificios existentes y garantizando que los edificios nuevos y viejos sean inteligentes energéticamente? Europa va a tomar en serio su promesa de París y poner el sector de la edificación en el centro de su agenda de soluciones. La respuesta tendrá que ser determinada a través de muchas acciones, pero se  tiene que dar en 2016.

La revisión de la Directiva sobre edificios se encuentra en el núcleo de la respuesta. Una revisión completa y ambiciosa no sólo será buena para el clima, sino también para el liderazgo y la innovación tecnológica de Europa, para su economía y para los ciudadanos europeos que se beneficien de lugares más saludables y mejores para vivir y trabajar.