Barcelona aprueba un nuevo Plan de Vivienda

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El Ayuntamiento de Barcelona ha terminado un nuevo plan de vivienda siendo el primero que plantea políticas de vivienda desde la perspectiva del servicio público y el derecho, y no solo como un bien material o un negocio, tal y como indica el consistorio. El Plan para el Derecho a la Vivienda 2016-2025 aborda las necesidades más inminentes, como la emergencia residencial o la movilización de pisos vacíos, pero también los retos a medio y largo plazo: la dificultad de las clases media y baja por pagar el alquiler, el envejecimiento de la población o la posible pérdida del parque de vivienda destinado a primera residencia. Con este objetivo —y un presupuesto municipal de 1.666,2 millones de euros— se pretende cambiar al modelo de burbuja inmobiliaria y acercar a Barcelona a las mejores prácticas que ya se llevan a cabo en otras ciudades europeas.

El gasto municipal en materia de vivienda se incrementa con este plan un 77% de media anual con respecto al periodo 2008-2015, durante el cual la inversión total del plan fue de 756 millones de euros. En función del comportamiento de otros actores públicos y privados, el gasto asociado a este plan puede llegar a los 2.973,2 millones de euros. En todo caso, con la aportación de la Generalitat al Consorcio de la Vivienda de Barcelona, el gasto se acerca a los 2.000 millones de euros. Una parte importante de este dinero se destinará a ayudas para pagar el alquiler y a la rehabilitación del parque de viviendas.

Además, se acelera el ritmo de construcción de edificios nuevos para el alquiler social para pasar de producir 200 nuevas viviendas anuales a 1.000. El objetivo final del plan es construir, a lo largo de estos diez años, un total de 8.854 pisos, el 80% de los cuales se destinarán al alquiler. Gracias a la construcción de estas viviendas, se prevé que se crearán 29.000 puestos de trabajo.

Con el fin de atender a las personas más vulnerables, se apuesta por la mediación en caso de impago y sanciones a los grandes tenedores si no ofrecen una alternativa de vivienda y garantía de realojamiento. Otro colectivo que hay que cuidar son las personas mayores, que se prevé que aumentará. Habrá que adaptar la ciudad, en general, y la vivienda, en particular.

Con respecto a la rehabilitación, además de incrementar las ayudas tanto para el exterior como para el interior de los edificios, se elaborará un mapa de las condiciones de las viviendas.

Otra de las preocupaciones es la diferencia de acceso a la vivienda por barrios. Se realizará una radiografía de cada distrito y se atenderán las necesidades según las especificidades de cada territorio.