Cataluña avanza hacia un Pacto Nacional para la Transición Energética

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El Consejo Ejecutivo ha aprobado las bases para el Pacto Nacional para la Transición Energética, una visión global del modelo energético para Cataluña a largo plazo que debe servir de referencia para alcanzar un gran acuerdo institucional, político y social en materia de política energética. El objetivo es consensuar el modelo energético del futuro, de manera que las decisiones estratégicas en este ámbito cuenten con un amplio apoyo de instituciones, ciudadanos y empresas. El documento, que ya ha sido consensuado con los agentes sociales y con el sector, será enviado al Parlament para su presentación y debate con los grupos políticos.

El documento pretende actuar como el Libro Blanco de la Energía elaborado en 1981, que ha fijado el desarrollo energético en Cataluña durante los últimos 35 años. Por ello, su función es orientar la transición hacia la soberanía energética, es decir, hacia un modelo donde las energías renovables y las nuevas tecnologías sitúan al ciudadano en el centro del sistema energético: el consumidor, pero al mismo tiempo puede ser generador, y también dispone de más herramientas para gestionar su consumo y hacerlo eficiente y responsable.

La propuesta del Gobierno parte de la voluntad de convertir el acceso a la energía en un derecho fundamental para los ciudadanos, garantizar el suministro y de convertirse en una herramienta en la lucha contra el cambio climático. Con estas premisas, se plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo con menos dependencia del exterior, con una generación más limpia, más descentralizada y que aproveche los recursos renovables autóctonos, que tenga menos externalidades, que permita un mercado más competitivo y que genere empleo cualificado y vinculada al territorio. En este sentido, por ejemplo, el documento propone la consecución de un modelo basado en un 100% en energías renovables deseablemente en el horizonte 2050, si es posible técnicamente, ambiental y económicamente.

Esta transición energética, además, debe permitir integrar en el modelo energético del país la mejora de las tecnologías disponibles en materia de energía (la digitalización, el abaratamiento de las energías renovables, la mejora del almacenamiento de electricidad o el desarrollo de la movilidad eléctrica, entre otros), y también debe dar cumplimiento a las nuevas exigencias de la Unión Europea en materia de energía y de medio ambiente.

Para materializar el nuevo modelo energético, el Pacto también deberá abordar retos específicos de Cataluña a corto y medio plazo, como la superación de las dificultades existentes para implantar energías renovables en el territorio, la modernización y digitalización de las redes de distribución o el acuerdo sobre el papel que debe tener la energía nuclear en este proceso de transición.