El CES aboga por el autoconsumo y una transición energética

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La última semana de 2017, el Pleno del Consejo Económico y Social (CES) emitió el Informe sobre el Sector Eléctrico en España. El organismo consultivo entiende que, en este momento, el sistema afronta un proceso de transición de amplio calado, enmarcado en una estrategia general de sostenibilidad climática y energética, que implica modernizar la economía e impulsar las inversiones en los sectores relacionados con la energía limpia.

Además, el informe resalta la importancia de la energía para el desarrollo social y económico, en su doble papel de insumo productivo y de bien de primera necesidad, a la que añade su carácter insustituible en la mayor parte de las innovaciones científicas y tecnológicas actuales, en especial en el campo de la denominada digitalización.
Así mismo propone que el Gobierno promueva el autoconsumo eléctrico en España “con derecho a una retribución a cambio de la energía vertida en la red” y que sea el Estado, a través de los Presupuestos, el que financie el coste del acceso a la energía eléctrica de los hogares más vulnerables -conocido como bono social eléctrico- en lugar de las empresas comercializadoras.

El propio informe justifica este trabajo en un doble interés por parte del Consejo Económico y Social: el marco regulatorio del sistema eléctrico requiere reformas para solucionar problemas actuales, pero también para dar respuesta a los retos que se dibujan para el futuro. Y estas reformas deben hacerse de manera que puedan aprovecharse las oportunidades que se perfilan en el proceso de transición.

El sector eléctrico supone casi una cuarta parte del consumo de energía final en España, sólo por detrás de los productos petrolíferos, que constituyen algo más de la mitad del total. Desde el punto de vista de la actividad económica, el peso directo de las actividades de producción y distribución de energía eléctrica está en torno al 2% del PIB, con una aportación a la formación bruta de capital fijo ligeramente por encima del 1%.

El volumen de empleo se situó en torno a 80.000 personas en 2016, siendo un empleo significativamente más estable (un 15% de temporalidad frente a un 26% en el total de los asalariados), más cualificado y con retribuciones más altas que el promedio. Además, apenas se ha visto afectado por la crisis, como muestra el ligero saldo positivo del periodo 2007-2013.

El informe se enmarca, pues, en el reto que tiene el sector de mantener un suministro seguro, sostenible, asequible y competitivo, capaz de contribuir a la reducción del impacto negativo de la energía sobre el saldo exterior de la economía. Se trata de lograr, en el contexto de un mercado europeo de la electricidad más cohesionado en normas y mercados y con un mayor volumen de interconexiones físicas, un mix energético equilibrado que conjugue la generación renovable, esencial para reducir las emisiones de CO2, con el resto de tecnologías de generación.

Un reto que, en opinión del CES, exige adoptar decisiones moduladas en el tiempo, coherentes entre sí y medidas en cuanto al esfuerzo relativo y la viabilidad económico financiera de los procesos inversores.