Condensación evaporativa flotante como alternativa para el ahorro energético

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La condensación evaporativa se presenta como una alternativa de primer orden a la hora de reducir el coste energético de las instalaciones de refrigeración industrial. La clave reside en combinar un producto de calidad, competitivo, capaz de generar un ahorro económico y energético considerable, y que, al mismo tiempo, mitigue el impacto medioambiental.

Cualquier instalación frigorífica presenta un alto consumo energético tanto por las elevadas potencias demandadas como por las horas de funcionamiento anuales. En general, las plantas frigoríficas presentan un alto potencial de mejora de la eficiencia energética. En este contexto, los fabricantes promueven soluciones con el objeto de mejorar el aprovechamiento de los recursos energéticos, impulsar la competitividad industrial e incrementar el respeto por el medioambiente.

En este sentido, el último avance lo constituye la “condensación flotante”, un algoritmo de control de presión de condensación optimizado que, para cada temperatura ambiente, busca el punto óptimo de control de la velocidad de ventiladores que maximiza el rendimiento energético del sistema.

Los principios de funcionamiento de la condensación evaporativa flotante, basada en el enfriamiento evaporativo, se resumen en:

  • Toma como referencia, del foco caliente, la temperatura de bulbo húmedo del aire exterior, siendo esta inferior a la temperatura seca del aire. En consecuencia, la selección de la condensación evaporativa como medio condensante permite obtener, tanto en la fase de diseño como el todo el ciclo operativo, unas presiones de condensación inferiores frente a otros sistemas.
  • La disminución del nivel de presión de condensación, reduce la potencia absorbida en el compresor y, en consecuencia, el trabajo de compresión y el consumo eléctrico de la instalación frigorífica, mejorando su eficiencia.
  • Dado que la instalación se diseña para las condiciones exteriores más desfavorables, que se producen durante muy pocas horas del año, el potencial de ahorro energético basado en la optimización de la presión de condensación en relación a las condiciones exteriores es vital para minimizar los costes operativos de la instalación.

En consecuencia, al disminuir la presión de condensación, se incrementa la eficiencia de la instalación frigorífica, se reducen los costes operativos de la misma, se mejora la competitividad del producto y se minimiza el impacto medioambiental.