Edificaciones antisísmicas

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El último terremoto del centro de Italia nos debe hacer reflexionar sobre cómo se ha de construir, rehabilitar los edificios y si estamos preparados

El pasado 24 de agosto Italia sufrió un terrible terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter que  destrozó varios pueblos de la región central de los Apeninos – Lazio (Amatrice, Accumoli,…) provocando cerca de 300 muertos, miles de heridos y muy cuantiosos daños materiales que aún se están evaluando. Pero es que en Italia “llueve sobre mojado”. Aun recordamos el que asoló en el año 2009, la localidad de L’Aquila de características similares; entonces 50.000 personas perdieron sus hogares y muchos edificios fueron rehabilitados con dinero público.

También aún tenemos en nuestras retinas la destrucción del terremoto y consiguiente tsunami que asoló las costas de Japón el 11 de marzo de 2011. En aquella ocasión fueron 15.000 los muertos.

Ahora, con este último terremoto en Italia, muchos edificios rehabilitados se han venido abajo, lo que ha abierto el debate sobre cómo debe edificarse en zonas de riesgo sísmico y sobre cómo se han de llevar a cabo las obras y canalizar los dineros dedicados a rehabilitar edificios.

Terremoto-Italia - mejoresedificiosTanto es así que la fiscalía abrió al día siguiente de la tragedia una investigación por presunto desastre doloso para aclarar porqué edificios que habían sido rehabilitados recientemente en la zona han quedado destruidos tras el terremoto. Es el caso de la escuela de Amatrice, que había sido reestructurada en 2012 y en la que se invirtieron 700.000 €, supuestamente de acuerdo a las normas antisísmicas italianas tras el terremoto de 2009. También el campanario de Accumoli, que fue reestructurado recientemente tras el Plan puesto en marcha tras el terremoto de 2009, se derrumbó tras el temblor del miércoles 24. Los medios locales indican que Protección Civil italiana había puesto a disposición de los ayuntamientos cerca de dos millones de euros para que acometieran las necesarias reestructuraciones pero por motivos que aún se desconocen, las intervenciones nunca llegaron a completarse. Incluso gente seguía viviendo en barracones. ¿Corrupción, falta de criterio y control de la edificación?

Tras el seísmo el primer ministro italiano ha avanzado que la zona afectada contará con 50 millones para la reconstrucción, de momento.

El caso español

España no se encuentra en un área con alta probabilidad de que se produzcan grandes terremotos aunque sí hay zonas con actividad sísmica que han sufrido devastadores temblores en el pasado. El último y que más recordamos es el de Lorca (Murcia) en mayo de 2011 que fue de 5,1 grados en las escala de Richter y que provocó nueve muertos y 324 heridos. En este caso el 80% de las viviendas se vieron afectadas y muchas de ellas acabaron demolidas. El coste de los daños materiales superó los 450 millones de euros. Aún esta semana informábamos de las últimas ayudas para rehabilitar 64 viviendas. El de Ossa de Montiel de febrero de 2015 lo percibimos en Madrid.

lorca - mejoresedificiosSin embargo el terremoto más letal y terrorífico en la Península Ibérica fue el de Lisboa y data de 1755, la “catástrofe perfecta”, uno de los más graves de la historia a nivel mundial y que llegó a los 8,5 grados en la escala de Richter con un posterior tsunami que habla de más de 30.000 muertos. Fue entonces cuando la gente comenzó a cuestionar las causas y la naturaleza de ese tipo de desastres.

La Península Ibérica se encuentra situada en el borde sudoeste de la placa Euroasiática en su colisión con la placa africana. Según el mapa de peligrosidad sísmica, las regiones con mayor riesgo son la costa de Levante, Andalucía occidental, y Pirineos. ¿Están estas zonas preparadas para un seísmo?

Es bastante improbable. En España existen más de 5 millones de viviendas con más de 50 años de antigüedad (13 con más de 40) y casi el 10% de los edificios españoles (unos 2 millones) se encuentran en un estado de conservación ruinoso, malo o deficiente. Es decir, la gran mayoría de estos hogares se levantó sin adoptar ningún tipo de medidas antisísmicas. Sus características, estado de conservación y antigüedad requieren su rehabilitación estructural, funcional y energética y seguro que adecuarse a una reglamentación moderna contra los seísmos.

Medidas preventivas y cumplimiento de normas

La primera normativa de construcción sismorresistente de nuestro país data de 1968 (la PGS-1). Era un compendio de recomendaciones y no de obligado cumplimiento salvo en el caso de las grandes obras públicas.

Fue en 1994 cuando se aprobó una reglamentación moderna, la Normativa de Construcción Sismoterrestre NCSE-94 y en la actualidad se aplica la NCSE-02, que establece unas reglas de diseño y construcción para que las edificaciones sean sismorresistentes acordes con los niveles de intensidad que pueden afectar a la zona en la que se ubican.

La normativa incluye un mapa de peligrosidad sísmica que marca las zonas de mayor riesgo y donde es aplicable esta Norma a los edificios de viviendas y por supuesto a edificios de servicios públicos, como hospitales, cuarteles y redes de agua y gas.

mapa-esp-antisismico---mejoVer la página del Ministerio de Fomento en la que habla de estas cuestiones.

Sin embargo existe una norma más avanzada y estricta, de Eurocódigo 8 del Comité Europeo de Normalización (CEN) con la que se pretende unificar los criterios en toda Europa. Esta norma aún no se ha adoptado en España.

En Japón, el país donde más se cuidan estas cuestiones, está en vigor la denominada Ley de Estandard de Construcción, que establece los requisitos mínimos con respecto al sitio, la estructura, las instalaciones y el uso de las edificaciones con el fin de proteger la vida, la salud y la propiedad de la nación, y contribuir así a promover el bienestar público. La norma es de 1950, pero sufrió su mayor revisión en 1995, tras el terremoto de Kobe de 7,2 grados donde murieron más de 5.000 personas y más de 100.000 edificios fueron destruidos o severamente dañados por el mismo terremoto y los incendios que este causó.

Cómo deben ser los edificios en zonas de riesgo sísmico

Lo que mata no es el terremoto en sí, fundamentalmente, sino los daños que causa en las estructuras de los edificios que se vienen abajo.

Ya en los tiempos prehispánicos en Perú se utilizaba una técnica denominada quincha, con la que mejoraban la proporción de arena, arcilla y fibra vegetal para el barro de los muros con un espesor de 10 cm. Esto proporcionaba un comportamiento similar al ladrillo y hormigón de 20 cm de espesor.

elementos-atado---mejoresedLas edificaciones deben tener una estructura de hormigón armado con columnas en las esquinas y en los bordes de los vanos, conectadas con el encadenado superior, así como con el cimiento. Una variante para construir un muro rígido sin deformaciones durante el sismo, es conectar las esquinas de los muros con tensores formando un cruce.

En Italia, se venía aplicando un sistema de bloques aislantes en los cimientos permitiendo que el suelo se mueva pero el edificio no. Pero los sistemas más avanzados son los de aislamiento de bases que se aplican en nuevas construcciones de Estados Unidos y en Japón.

En el país nipón cuentan con un “Sistema de Aislamiento Sísmico” que sirve para aislar la estructura del suelo reduciendo considerablemente los efectos del seísmo. Consiste en colocar en la base de los edificios capas de láminas delgadas de caucho y placas de acero, alternadas y unidas entre sí, para proporcionar al elemento rigidez vertical y flexibilidad horizontal. Esta rigidez vertical asegura que el aislamiento pueda soportar sin problemas el peso de la estructura, mientras que la flexibilidad horizontal convierte las sacudidas fuertes en un movimiento suave. De esta forma lo único que se desmorona, incluso en casos de terremotos de más de 8 grados, son las cosas que hay en las estanterías minimizando los desperfectos.

En definitiva, que los edificios y las rehabilitaciones tengan en cuenta estas cuestiones para que sean más “resilientes” y se minimicen los terribles efectos de estos desastres de la naturaleza.