España tiene que reducir sus subvenciones a los combustibles fósiles y mejorar su fiscalidad medioambiental

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El pasado lunes la Comisión Europea adoptó el informe de Revisión de la Aplicación Ambiental, que marca el inicio de un nuevo proceso para mejorar la aplicación de las leyes ambientales en beneficio de los ciudadanos, las administraciones y la economía.

La Comisión abordará con los Estados miembros las causas de las deficiencias en la aplicación y buscará soluciones antes de que se vuelvan urgentes los problemas en ámbitos como la gestión de los residuos, la naturaleza y la biodiversidad, la calidad del aire y la calidad del agua. El paquete incluye:

  • 28 informes nacionales que muestran las fortalezas, oportunidades y debilidades nacionales. Ver informe de España
  • una Comunicación en la que se resuman las conclusiones políticas de los informes por países y se examine la tendencia común
  • recomendaciones para mejorar a todos los Estados Miembros.

Fiscalidad verde en España

Según el documento, los ingresos de los impuestos medioambientales en la última década “siguieron siendo de los más bajos de la UE”, con un 1,85 % del producto interior bruto (PIB) en 2014, frente a la media del 2,46 % en la UE.

La Comisión EU invita a España a que aumente la fiscalidad verde en materias como el transporte y la energía y en el informe, indica que  “España todavía subvenciona los combustibles fósiles, el carbón local, los automóviles de empresa y el gasóleo con respecto a la gasolina”. La Comisión nos advierte que el diferencial diésel-gasolina no está justificado desde una perspectiva medioambiental o que deberían reconsiderarse las exenciones del impuesto sobre el carbón.

Otros retos y mejoras

Para Bruselas, el primero de los “retos” es la gestión del agua, donde España muestra “tasas muy elevadas” en calidad de agua potable y de baño, aunque sigue “enfrentándose al desafío de disociar el crecimiento económico de la gestión del agua”.

La Comisión EU propone un sistema distinto de tarifas y que se fomente la reutilización de las aguas residuales, así como “una mayor transparencia de los precios y las subvenciones y la modernización de los sistemas de regadío”.

En cuanto a calidad del aire, España también debería mejorar dado que habla de que la situación sigue siendo “preocupante”, en particular en relación con el dióxido de nitrógeno y las partículas”, así como en la congestión del tráfico en las principales áreas metropolitanas del país.

Tampoco en gestión de residuos municipales destaca positivamente, ya que “el 55 % de los residuos municipales todavía se deposita en vertederos”, muy lejos del 28 % de media de la UE.  “Al ritmo actual de un 33 % (16 % de reciclaje y 17 % de compostaje), España debe intensificar notablemente sus esfuerzos para alcanzar el objetivo de reciclaje de la UE del 50 % de los residuos municipales antes de 2020”, agrega.

Por último, respecto al entorno marino, detecta amenazas a la biodiversidad en la costa atlántica derivadas de la sobreexplotación pesquera y en el Mediterráneo, la contaminación terrestre, “la basura marina, la sobreexplotación pesquera y la degradación de hábitats esenciales”.