La energía española es una de las más caras de Europa y uno de los países que más ha incrementado sus emisiones

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Según el último informe publicado por la oficina estadística europea, Eurostat, sobre energía, transporte y medio ambiente en los Veintiocho, el precio de la energía española es de las más caras de la Unión Europea (UE).

En el capítulo Energía, los indicadores presentados incluyen suministro, consumo final, fuentes renovables, dependencia energética, eficiencia energética y precios de la energía. Algunas figuras interesantes de esta parte muestran notablemente que:

  • el consumo total de energía en la UE en 2014 se situó por debajo de su nivel de principios de los años noventa
  • los precios de la electricidad de los hogares en la UE han aumentado en alrededor de un tercio desde 2008, mientras que los precios el gas aumentaron alrededor de un cuarto
  • el petróleo y los productos derivados del petróleo han permanecido durante los últimos 25 años, siendo con mucho el contribuidor de suministro energético global más importante

Según el estudio, España tiene el quinto precio más elevado de la UE de electricidad de consumo doméstico, con 0,237 céntimos por kilovatio/hora en 2015, solo superado por el de Dinamarca, Alemania, Irlanda e Italia. Introduciendo la variable del poder adquisitivo de cada país, nuestro país sería el cuarto con energía más cara, y Portugal, Alemania y Rumanía ocuparían los tres primeros puestos de la lista.

Si lo que comparamos es el gas natural, España tiene el tercer precio más alto de la UE, por detrás de Suecia y Portugal.

El estudio también hace balance de los aspectos del transporte y emisiones. Con respecto al transporte, España destaca como uno de los países que más ha incrementado su actividad portuaria desde 2013 (+7,6%). El informe también incluye datos sobre medio ambiente, como el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero o la producción y gestión de residuos.

España es uno de los seis países de la UE que han incrementado su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a 1990, junto con Chipre, Malta, Portugal, Irlanda y Austria, mientras que en el conjunto de la UE la emisión de estos gases se ha reducido desde 1990 a 2014 cerca de un 25%.