La Fundación la Casa Que Ahorra se suma a la celebración del Día Mundial de la acción frente al calentamiento global

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El 28 de enero de cada año se celebra el Día Mundial Contra el Calentamiento Global o también llamado Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2. Esta fecha surgió en 1997, en la Convención Marco de la Organización de las Naciones Unidas, como un intento más de concienciar y sensibilizar a los habitantes del planeta sobre el cambio climático y los impactos ambientales que ocasiona.

Según el gerente de la Fundación La Casa que Ahorra, Albert Grau, la celebración de este día tiene que servirnos para reflexionar y concienciar acerca de este fenómeno que afecta al mundo entero. “Es necesario tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que son el principal causante del calentamiento global. Si bien es cierto que hay muchos causantes del calentamiento, y puede parecer que nuestra participación sea insignificante, todos podemos colaborar para mejorar la situación del planeta y detener su continuo deterioro”.

En este sentido, Albert Grau señala a la rehabilitación energética de edificios como una medida que está al alcance de todos los ciudadanos. Hay que tener en cuenta que los edificios son consumidores de aproximadamente el 41% de la energía que se consume, frente al sector del transporte, con un 33%, o el sector industrial, con un 26%. Y esto es así porque las calefacciones y aparatos de aire acondicionado suponen dos tercios del consumo total de energía de un edificio. Pero estas cifras de consumo no significan que el despilfarro se produzca por un mal uso, pues todos queremos habilitar de manera confortable. Estos datos tan elevados se deben fundamentalmente a que España tiene un parque inmobiliario no diseñado para interactuar adecuadamente con las temperaturas exteriores, especialmente por lo que se refiere a medidas pasivas como aislamiento y acristalamiento. Si estos mismos edificios se rehabilitasen con criterios de eficiencia, combinando la reducción de la demanda con una mayor implantación de renovables, las emisiones podrían llegar a reducirse en un 90%.

Hay que tener en cuenta que cada una de las viviendas del parque edificatorio español emite al año a la atmósfera una media de cinco toneladas de CO2, lo que supone un gasto medio por hogar cercano a los 2.000 euros anuales. Y lo que deberíamos tener claro es que reducir la demanda de energía no va en detrimento de una pérdida de calidad de vida, sino que se trata de una apuesta por la implantación de medidas que contengan este gasto. Para ello es necesario que cuenten con unos buenos aislamientos, y que esté optimizado tanto en fachadas y cubiertas, como en huecos acristalados.