La oportunidad de la fotovoltaica en la transición energética

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En un escenario protagonizado por la nueva Directiva europea de Renovables de reciente consenso, que establece unos objetivo del 32% para 2030, aunque con una revisión previsiblemente al alza en 2023, y que recoge un marco jurídico establece, y a todas luces necesario para generar mayor estabilidad y confianza entre los inversores, el V Foro Solar de UNEF, con más de 600 inscritos en sus dos días de duración (6 y 7 de noviembre), se ha convertido en fiel reflejo de la expectación y clima de marcado optimismo que vive el sector de las renovables en general, y la fotovoltaica en particular.

En nuestro país, la aprobación del RDL Real Decreto Ley 15/2018 de medidas urgentes para la transición energética aprobado recientemente “pese a la complejidad política parlamentaria”, según argumentó el presidente de UNEF, Jorge Barredo durante la inauguración del evento, supone un hito importante, resultante “de la reclamación de empresas del sector y ciudadanos que quieren participar en la transformación energética“. Supone, reconoció Barredo, pasar de años de difíciles, plagados de obstáculos, a una etapa clave y más favorable, en la que se prevé un crecimiento potente, impulsado por esos 135 MW de potencia instalada en 2017 tras la sequía de años anteriores.

Crecimiento sostenido y sostenible

El crecimiento del 145% registrado el ejercicio pasado, sumado a los más de 19.000 empleos de calidad, a la aportación del 0,3% al PIB y a unas inversiones en I+D+i del 1,6% implican un tránsito hacia esa etapa de crecimiento, pero no exenta de reformas que hagan que dicho despegue resulte “sostenible y sostenido”. Por eso entre las medidas que citó Barredo, y que están centrando los debates de ayer y hoy de este V Foro Solar, figuran las consecuencias del nuevo marco legal; la estrategia de las empresas que realizan grandes proyectos fotovoltaicos; la reforma necesaria del mercado eléctrico para adecuarse a las características y necesidad de crecimiento de la energía solar fotovoltaica como palanca de la transición energética; las fórmulas de comercialización de energía, como son los PPA; el papel del sector fotovoltaico y la digitalización en la creación de nuevos modelos de negocio orientados a la eficiencia energética; las iniciativas y recursos que el mercado desarrollará para ampliar la aplicación del autoconsumo; la innovación tecnológica de la nueva era del sector fotovoltaico; la experiencia en mercados internacionales más maduros; y el margen para reducir costes en la construcción y gestión de grandes plantas, que junto con el autoconsumo energético, supondrán un impulso para el sector.

En realidad se está tratando de focalizar, a lo largo de 13 mesas redondas muy activas y participativas, las cuestiones de mayor peso que hacen creíble el relato de un futuro mucho más sólido y consolidado para la fotovoltaica. Algo que se encargaron de remarcar, tanto Miguel Arias Cañete, comisario de Acción por el Clima y Energía, como José Domínguez Abascal, secretario de Estado de Energía, también en el acto inaugural del Foro.

Arias Cañete, tras reflexionar sobre el paquete de energías limpias que verá pronto la luz, y que busca un mayor impacto en diversos sectores económicos de la Unión Europea, se refirió a la Directiva de Energías Renovables como “el buque insignia” de este proceso, y a la que se ha conseguido sacar adelante tras una “compleja búsqueda de acuerdos entre sensibilidades muy encontradas”.

Aludiendo al 32% pactado en renovables para 2030, cuando se partía de un 27%, y al 32,5% de eficiencia energética, ambos con posibilidades de revisarse al alza para 2023, Cañete aseguró que con estas medidas se conseguirán reducir en un 60% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2050. Y aunque se estén dando pasos en muy buena dirección, su recomendación es que “hay que ser más ambiciosos” y disponer de mecanismos para que los objetivos se cumplan. Y eso se consigue con la gobernanza, instrumentos que hacen que los mercados tengan objetivos viables, junto con un mercado eléctrico más flexible y competitivo, que tenga en cuenta el papel activo de los consumidores.

Pero la realidad actual es bien distinta y choca con un mercado regulado y falto de interconexión, entre otras variables, por lo que, aconsejó Cañete, hay que trabajar más éstas y otras estrategias -como la del almacenamiento– y contar no sólo con un marco regulatorio sino también financiero para hacer factibles los objetivos de cambio.

Nuevos programas de financiación

Llegados a este punto, enumeró varios programas de financiación, entre ellos uno de cooperación interregional que, dotado con unos 865.00 M€, encaja muy bien para las pretensiones de crecimiento del sector fotovoltaico español. “Porque éste es un sector dinámico y competitivo”, aseguró Cañete que no sólo ha sabido adaptarse a los retos tecnológicos, sino que también “contribuye a la lucha contra el calentamiento global, que es el mayor retos social que tenemos”, concluyó.

En términos similares se expresó el secretario de Estado de Energía, quien tras excusa la ausencia de la ministra Teresa Ribera, invitada al evento, reconoció que estamos inmersos en una transición energética global, donde el crecimiento de las renovables se muestra “esperanzador y evidente”, en línea con las previsiones y objetivos de este Gobierno que apuesta por un futuro sostenible. De hecho, vaticinó que hasta 2030 se espera que un 85% de la generación proceda de renovables, y dado que la eólica está más madura, prevé una carga importante de trabajo para la fotovoltaica, de entre 60 y 70.000 M€, pudiendo volver el sector a la primera fila de esta nueva transformación tecnológica.