La transición de Europa hacia una economía hipocarbónica obliga a España a reducir sus emisiones un 26%

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La Comisión Europea presentó esta semana un conjunto de medidas destinadas a acelerar la transición hacia tecnologías de baja emisión de carbono en todos los sectores de la economía europea.

La Comisión está trabajando para mantener la competitividad de la UE a medida que el modelo socioeconómico global vaya evolucionando hacia esa economía moderna e hipocarbónica promovida por el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Las propuestas establecen orientaciones claras y equitativas con el fin de que los Estados miembros se preparen para el futuro y y se mantenga la competitividad de Europa. Tales propuestas forman parte integrante de la Unión de la Energía y de una política de cambio climático orientada al futuro.

Con estas propuestas, España necesita “casi triplicar los esfuerzos” para “cumplir con los nuevos objetivos” de reducción del 26 % sus emisiones de CO2 para el año 2030 a partir de la base que se está llevando a cabo “pero que sin lugar a dudas necesita reforzarse“ según indicó el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

En 2014, la UE contrajo el claro compromiso de reducir colectivamente sus emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 40 % para 2030, en comparación con los niveles de 1990, en todos los sectores de la economía. Las propuestas de hoy presentan los objetivos anuales vinculantes de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que los Estados miembros han de cumplir en el período 2021-2030 para contribuir a la acción por el clima de la UE en los sectores del transporte, la construcción, la agricultura, los residuos, el uso de la tierra y la silvicultura (véanse las fichas informativas MEMO/16/2499 y MEMO/16/2496). El nuevo marco se basa en los principios de equidad, solidaridad, rentabilidad e integridad del medio ambiente. Todos los Estados miembros se ven afectados por esta iniciativa por cuanto les corresponderá a ellos decidir cómo aplicar las medidas propuestas para cumplir el objetivo acordado para 2030. La Comisión también presenta una estrategia sobre la movilidad con bajas emisiones de carbono, fijando el rumbo para el desarrollo de medidas aplicables en toda la UE en relación con los vehículos con emisiones bajas o nulas y los combustibles alternativos de bajas emisiones (véase la ficha informativa MEMO/16/2497).

El Vicepresidente responsable de la Unión de la Energía, Maroš Šefčovič, ha declarado lo siguiente: «La Unión de la Energía está arrojando resultados positivos.Con la propuesta de reforma del régimen de comercio de derechos de emisión presentada el año pasado y la propuesta de hoy relativa a los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que han de cumplir los Estados miembros, afianzamos el marco de actuación en materia de energía y de clima para 2030 en la legislación. También estamos poniendo todo nuestro empeño en eliminar por completo las emisiones de nuestro sistema de transporte. Las medidas que hoy se han adoptado demuestran que estamos movilizando todas nuestras políticas hacia la economía competitiva, circular e hipocarbónica que prometimos en la estrategia de la Unión de la Energía.».

El Vicepresidente responsable de Fomento del Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, Jyrki Katainen, ha señalado lo siguiente: «Esta estrategia no se limita al transporte y a las emisiones. Debe considerarse un aspecto más de nuestros esfuerzos para modernizar la economía europea y reforzar nuestro mercado interior. Define prioridades esenciales para conseguir una movilidad con bajas emisiones y ofrece orientaciones claras a los futuros inversores. Contribuye al logro de nuestros objetivos, que son siempre los mismos: crear condiciones para que nuestra industria sea más competitiva y pueda ofrecer empleos de calidad.».

El Comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete ha indicado lo siguiente: «La UE tiene un ambicioso objetivo de reducción de las emisiones y estoy convencido de que podemos alcanzarlo mediante el esfuerzo conjunto de todos los Estados miembros. Los objetivos nacionales vinculantes que proponemos son justos, flexibles y realistas. Establecen los incentivos adecuados para generar inversiones en sectores tales como los del transporte, la agricultura, la construcción y la gestión de residuos. Con estas propuestas demostramos que hemos hecho nuestro trabajo y que cumplimos nuestros compromisos.».