Poliuretano inyectado: un óptimo aislamiento para la rehabilitación de edificios

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Los edificios tienen una gran incidencia en el consumo energético nacional. Se estima que el consumo del sector de la vivienda y los servicios, compuesto en su mayoría por edificios, constituye el 40% del consumo de energía final de la Unión Europea y un 11% de las emisiones de efecto invernadero.

Por ello, considerar que la mejora del comportamiento energético de los edificios existentes constituye un importante ahorro energético.

A menudo en rehabilitación nos encontramos con edificios cuyas fachadas están catalogadas, protegidas o simplemente no se desea intervenir por el exterior, ni perder espacio interior. El proyecto RECONSOST destacó que la inyección de espuma rígida de Poliuretano en cámaras es una de las soluciones más óptimas para la rehabilitación sostenible de edificios.

Cuando no existe posibilidad de actuar desde el exterior: Inyección de poliuretano
La inyección de espuma rígida de Poliuretano en cámaras es la mejor opción cuando existe imposibilidad de actuar desde el exterior.

Concretamente, el punto que nos ocupa, en el que se define la ‘Viabilidad técnico-económica de soluciones bioclimáticas en edificios existentes’, es en el que el equipo de RECONSOST, formado por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad de Sevilla, presenta la inyección de Poliuretano en cámaras como la mejor solución para el correcto aislamiento térmico de fachadas tanto por la valoración de su idoneidad como por la ejecución.

Aplicación rápida y sin grandes obras

La espuma rígida de Poliuretano es una materia sintética duroplástica, altamente reticulada espacialmente y no fusible. En las densidades habituales, para aislamiento térmico, la espuma contiene solamente una pequeña parte del volumen de materia sólida (con una densidad de 30 kg/m3, sólo el 3% del volumen aproximadamente es materia sólida).

Las inyecciones de poliuretano se deben realizar a través de taladros espaciados, separados entre sí como máximo 100 cm., sin que se sitúen sobre la misma línea. La inyección debe comenzar por los taladros situados en la parte inferior, llenando la cámara de abajo hacia arriba lentamente. El poliuretano específico para estos casos es el de baja densidad: entre 8 y 12 kg/m3 en expansión libre; y con un periodo de espumación lento, ya que debe saturar el volumen de la cámara sin crear tensiones excesivas ni crear fisuras. Según investigadores del proyecto, “en la elección de este tipo de solución se ha de tener en cuenta que el llenado del volumen de la cámara puede verse entorpecido por la fase de inyección anterior mal realizada, restos de mortero, divisiones en las cámaras, etc”.