Ponferrada contará con una red de calor de biomasa

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La semana pasada se publicó en el Bocyl la licitación de la red de calor con biomasa de  Ponferrada, que busca suministrar energía térmica para dar servicio de calefacción y de agua caliente sanitaria a más de una veintena de edificios públicos, tanto de la Junta como del Ayuntamiento, en la zona norte del municipio, entre los que se sitúan centros educativos, sanitarios, instalaciones deportivas y edificios administrativos. Además, los bloques de viviendas de la zona con calefacción centralizada tendrán la posibilidad de conectarse a la red de calor.

Tres fases del proyecto

En la primera fase se construirá la central de producción de energía térmica, en la que inicialmente se instalará una caldera de biomasa 4,5 MW, con una instalación preparada y diseñada para albergar otras dos calderas de 4,5 MW -potencia máxima futura 13,5 MW térmicos-. Estas calderas de calefacción serán de última tecnología y emplearán como combustible madera natural, en este caso chopo, pino y roble procedente de masas forestales de la zona.

Además, se construirá la red de tuberías de distribución necesaria para conectar todos los edificios públicos previstos, con una capacidad de transporte de energía térmica suficiente para la potencia máxima futura de la central de generación. Se dejarán previstas en la red de calor derivaciones para extender la misma a edificios privados de la zona interesados en conectarse.

Durante la segunda fase, se instalará una segunda caldera de biomasa 4,5 MW, para sumar una potencia total instalada de 9 MW, y se ampliará la red de calefacción a nuevos edificios interesados en conectarse.

Y en una tercera fase, se instalará una tercera caldera de biomasa 4,5 MW, para sumar una potencia total instalada máxima de 13,5 MW.

Esta red de calefacción no provoca nuevas emisiones a escala local, ya que sustituye a otras calderas que están actualmente en funcionamiento: más de cincuenta salas de calderas de combustibles fósiles ubicadas en la zona, muchas de las cuales disponen de equipos de combustión antiguos que funcionan con baja eficiencia energética y sin avanzados sistemas de control de emisiones.

La madera natural se quemará en calderas con control continuo de la combustión a baja temperatura, con sistemas de filtrado de partículas compuestos por ciclones separadores y electrofiltros, de manera que se cumple con la normativa ambiental actual y con la que se pondrá en vigor en España según la aplicación de las nuevas directivas europeas.

Asimismo, con la utilización de un recurso autóctono como la biomasa, se crea valor añadido y empleo en Castilla y León, al tiempo que se contribuye al mantenimiento de los bosques y a evitar incendios, reduciendo las emisiones de CO2.

El presupuesto estimado para la obra de la primera fase es de 4.058.779 euros, a lo que se sumaría un millón de euros más en cada una de las siguientes fases. La capacidad máxima de suministro de energía térmica es de 25.000 MWh al año y el consumo máximo previsto de biomasa, de 7.800 toneladas al año, lo que supone una reducción de emisiones de CO2 anuales de 6.000 toneladas.

El objetivo de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente es continuar impulsando los programas de eficiencia energética para promover la implantación de redes de calor con biomasa, entre los que actualmente destacan: la ampliación de la red de calor de la UVA para suministrar calor al Hospital Clínico de Valladolid; la red de calor Proyecto Cadia, que abastecerá a varios edificios públicos de Huerta del Rey en Valladolid; la red de calor Norte de León, que abastecerá a edificios públicos y privados en Villaquilambre y León capital; las redes de calor en El Bierzo, en las que se incluye la que se ha licitado hoy de Ponferrada, más las de Villablino, Fabero y Bembibre; las redes de calor en complejos universitarios de Burgos, Palencia y Salamanca; y la red de calor del Polígono Industrial de Villalonquéjar en Burgos.

Las redes de calefacción centralizadas son sistemas muy eficientes implantados desde hace décadas en ciudades europeas. En la actualidad, están en funcionamiento más de 300 instalaciones de este tipo en España, con claros ejemplos de éxito en ciudades como Soria, Valladolid, Barcelona o Móstoles.