El potencial de Madrid para que sus tejados sean solares

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El Observatorio de Sostenibilidad (OS) coincidiendo con el acto de constitución de la Alianza Solar Internacional (ISA), en el marco de la Cumbre Solar que pretende instalar en todo el mundo 1.000 GW de #energía solar para 2030, ha estimado en un informe preliminar el potencial de producción de energía solar de los tejados de Madrid y los beneficios que ello supondría.

Los principales resultados de este informe preliminar apuntan a que los tejados de Madrid, con diversas restricciones y usos:

  • Podrían cubrirse hasta 13.444 hectáreas de superficies con generadores fotovoltaicos; de los cuales se estiman como 6.722 hectáreas como energéticamente viables, de los cuales se han estimado que producirían 6.462 GWh/año, para una potencia instalada de 4.503 MWp;
  • Equivaldría a reducir las emisiones en 3,17 millones de toneladas de CO2;
  • Con unos beneficios directos para los autoproductores, al lograrse amortización de las inversiones por debajo de los 5 años.

Esta iniciativa estratégica iría en la línea de otras actuaciones internacionales como “Un millón de tejados solares en California” o la existente en Australia, Japón o Alemania; aportando una contribución decisiva, desde el lado de la demanda, del sector doméstico y servicios, históricamente consumidores natos, a los objetivos de la COP-23 y a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero; disminuyendo drásticamente los ratios de emisiones de Madrid.

En efecto, así lo ha afirmado Fernando Prieto, del OS, “el proyecto de cubrir los tejados de Madrid con placas para obtener energía solar, es extensible a otras ciudades, sería una apuesta decidida por la sostenibilidad desde la ciudadanía; una iniciativa que generaría empleo local; evitaría emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo directamente a la lucha contra el cambio climático; aumentaría la seguridad de suministro al disminuir la dependencia; ayudaría a superar la pobreza energética; y, produciría unos ahorros directos a todos los ciudadanos”. Se trata, por tanto, de “aprovechar un recurso sin utilizar, en el que ganamos todos y un sinsentido que se siga desaprovechado en el siglo XXI.”

Por su parte, Raúl Estévez, también del OS, responsable de los cálculos y estimaciones de la disponibilidad real de superficies activas, señala que: “se trata de aplicar herramientas de análisis satelital y software adecuados al tratamiento de datos para alcanzar la estimación de superficies disponibles; instrumentos que pueden extenderse a todas las poblaciones del país”.

Además, indica que “las superficies fotovoltaicas estimadas pueden ser ampliables a las superficies verticales, rascacielos y otras fachadas susceptibles de poder integrar paneles fotovoltaicos”. El cálculo preliminar todavía debe de ser matizado con otras fuentes de información; pero sí dan una dimensión de proyecto y por ello se publican desde el OS.

En concreto, el cálculo de la superficie disponibles se ha realizado a partir del Sistema de Información de Ocupación del Suelo de España (SIOSE) que determina 124 categorías de ocupación del suelo y las imágenes más recientes disponibles del Plan nacional de Ortofoto Aéreo (PNOA); ambos productos generados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) con detalles de 35 centímetros; superficie que ha sido acotada por bloqueos solares y otros.

Por su parte, Juan Avellaner, consultor en renovables, del OS, principal responsable del estudio y uno de los mayores expertos del tema en el país (35 años de experiencia instalando y promocionando las energías renovables en España), concluye que “ya es hora de pasar de la teoría a los hechos, también en las ciudades y con actores dispersos como los ciudadanos, principalmente”; y, que “ejercicios como éste que presenta el OS, deben ayudar a visualizar el potencial energético y en otros ámbitos que las renovables representan para España, y el sinsentido, entre otros, del impuesto al sol; de forma que se impulsen actuaciones concretas para alcanzar los objetivos 2020 de la UE y madurar la estrategia que deberá acelerarse para alcanzar el 35% de aporte de las renovables al mix energético primario (EUC) al 2030”.