Ya hay un laboratorio acreditado para verificar la resbalicidad de los pavimentos

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El Laboratorio de Resbaladicidad S.L. ha obtenido recientemente la primera acreditación para la verificación de péndulos de fricción, que es el equipo que determina la resistencia al deslizamiento o resbaladicidad y que resulta imprescindible tanto en los procesos de fabricación de pavimentos como en el análisis de los ya instalados. De esta manera, se convierte en el primer laboratorio acreditado en España y el segundo en Europa para esta actividad.

El concepto de resistencia al deslizamiento o resbaladicidad se introdujo por primera vez en el Código Técnico de la Edificación –marco normativo que regula las exigencias básicas de calidad que deben cumplir los edificios para satisfacer los requisitos básicos de seguridad y habitabilidad– en 2006, con el objetivo de evitar el riesgo de caídas por resbalamiento en peatones.

Para Juan Iriarte, Director Técnico del Laboratorio de Resbaladicidad, obtener esta acreditación supone una garantía para sus clientes, aportando solvencia técnica a todos los parámetros críticos de este sistema de ensayo: “La acreditación de ENAC –asegura Rubio– nos aporta una experiencia y un conocimiento que queremos compartir con todos los laboratorios para la calidad de la edificación y fabricantes de pavimentos que utilizan este sistema de ensayo, para desarrollar aspectos críticos que pueden afectar a la seguridad de productos y personas.”

Garantía de seguridad para el peatón

Además de aportar garantías a los clientes del laboratorio, que pueden confiar en que su equipo va a determinar correctamente la resistencia al deslizamiento en los pavimentos evaluados, esta acreditación también repercute positivamente en el usuario final de los pavimentos.

Una mala lectura del péndulo de fricción puede suponer que un pavimento se clasifique erróneamente como seguro. Sin una verificación de su estado que permita evaluar el equipo y proceder a los ajustes pertinentes, el péndulo de fricción puede arrojar valores de resistencia al deslizamiento muy lejanos a los obtenidos por un equipo verificado. Al no tomarse las acciones correctoras oportunas, este pavimento podría ser potencialmente peligroso para el peatón.